Es vital en cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje tener una idea bien clara sobre lo que esperamos de nuestros alumnos al finalizar el proceso, tanto por parte de los profesores como de los propios alumnos.
Inglés como lengua extranjera en los países occidentales
En muchos países de Europa, sobre todo en aquellos donde la lengua nacional queda reducida a las fronteras de dicho país, han elegido el inglés como el idioma principal de las comunicaciones importantes, llegando a tomar incluso parte de la vida familiar, por medio de películas o la televisión, en países como Suecia, Dinamarca u Holanda.
La presencia de la lengua inglesa en diversos medios populares como la televisión o el cine, o incluso en expresiones o palabras del lenguaje, hace muy fácil la labor del profesor a la hora de enseñar los alumnos la importancia del conocimiento de esta lengua. Lo que si debe tomar cuidado el profesor es en la pronunciación de dichas palabras o nombres, como Tom Cruisss en Tom Crüss
Por qué enseñar una lengua extranjera en la escuela primaria
Para abordar esta cuestión, hay que resaltar que el aprendizaje de una lengua extranjera dentro de la escuela nos permite:
- Conseguir el conocimiento y las destrezas para poder acceder satisfactoriamente al mercado laboral.
- Educación bien equilibrada y bagaje cultural, sin pretender tener un conocimiento enciclopédico.
A la hora de establecer cuando y como es el momento para empezar la enseñanza de un segundo idioma, hay que tomar en cuenta dos factores:
- El tiempo total dedicado a esta asignatura, tomando en cuenta la frecuencia y la regularidad con la que se imparte. Es mejor pocas clases, pero intensas, que muchas pero más cortas.
- La educación primaria no está tan rígidamente estructurada como la educación secundaria. No es lo mismo un curso en primaria y uno en secundaria.
La principal razón por la que se pretende empezar lo antes posible con un segundo idioma es debido al innegable hecho que los alumnos, cuanto más pequeños son, mayor es la facilidad de comprensión e imitación que cuando ya son adolescentes.
La intención general de la enseñanza temprana de un segundo idioma tiene que ser atractivo para todos los participantes de la vida escolar: profesores, alumnos, padres, administración. Pero debe evitarse ser demasiado ambiciosos en nuestros objetivos o irreales. El objetivo no es “crear niños bilingües”, sino preparar a nuestros alumnos de primaria ligüística, cultural y psicológicamente para el aprendizaje de una lengua.
Psicológicamente
Aprendiendo a aprender inglés como lengua extranjera
“Aprendiendo a aprender” se ha convertido en un concepto básico en cualquier actividad educativa, tanto para niños como para adolescentes o adultos. La intención a la hora de aprender una lengua extranjera puede presentarse con tres niveles:
- Comunicación
- Descubrimiento de otra cultura
- Análisis del lenguaje
Aprendiendo a comunicarse en inglés
Aprendiendo a escuchar: para poder escuchar y comprender adecuadamente
Aunque existe una gran cantidad de material grabado para mostrar las primeras palabras o frases en inglés, es aconsejable que sea el profesor quién introduzca estos primeros mensajes, ya que es una manera mucho más natural y permite a los alumnos mejorar más rápidamente.
Incluso desde el primer Hello! podemos empezar a trabajar este proceso, siempre que la pronunciación sea lo más esmerada posible. También podemos trabajar esta habilidad mediante el aprendizaje del alfabeto o de los primeros números, o ayudarnos mediante flash-cards o recursos parecidos para aprender el nombre de objetos.
Aprendiendo a hablar: para poder ser comprendido
Llegar a tener un nivel hablado tal que se confunda a uno por un nativo no es el objetivo primordial del profesor de inglés de primaria. Lo importante es que tenga un nivel suficiente para ser comprendido. Una de las preguntas más frecuentes que se dan es cuando empezar a hablar. Hay profesores que apuestan por empezar lo antes posible, pero es una idea mejor no forzar a los alumnos y dejarlos a ellos que empiecen cuando se sientan preparados para ello. Esto no deja de lado que es labor del profesor motivarles y fomentar la participación de todos los alumnos. Hay que tener en cuenta que no todos estarán preparados al mismo tiempo, cada alumno tiene su ritmo y su habilidad tanto fonética, como de imitación, dicción, expresión o creación. Algunos son más valientes y otros más tímidos, pero el profesor no debe dejar a ninguno de lado.
Otro problema que se presenta frecuentemente es que nivel esperamos de nuestros alumnos a la hora de hablar y cual será nuestro criterio a la hora de corregirles. Una tendencia es corregir y explicar uno y cada uno de los errores producidos inmediatamente, otra tendencia es dejar a los alumnos expresarse libremente sin corrección ninguna, de la misma manera que los niños hablan cuando adquieren su lengua materna. Lo aconsejable es buscar un equilibrio entre estas dos tendencias, la primera provoca un serio bloqueo emocional y la segunda la fosilización de errores. Pero siempre hay que tener en cuenta que para ser comprendido, se debe tener una fonética y una gramática adecuada.
Aprender a hablar en otro idioma implica que debemos comprometernos a hablar de una manera diferente a nuestra lengua materna, tanto fonéticamente, como sintáctica o pragmáticamente, pero siempre con la intención de ser comprendidos. Mantener esta realidad en la cabeza, tanto alumnos como profesores, facilita la consecución de los objetivos y crea las bases para facilitar un buen entendimiento de la lengua.
Aprendiendo a leer y escribir
Aprender a leer en una lengua extranjera no debería ser la intención primordial de la enseñanza de ese idioma, pero tanto la lectura como la escritura no deben ser ignorado. No debemos olvidar que los primeros proyectos pilotos de los años 60 que se concentraban casi exclusivamente en el lenguaje hablado, fracasaron.
La lectura y la escritura ayuda a los estudiantes a comprender mejor como funciona una lengua, así como favorece su autonomía y fomenta la lectura.
Otras habilidades a desarrolla: para aprender como comunicarse.
El desarrollo de las cuatro habilidades lingüísticas -hablar, escuchar, leer y escribir- constituyen los objetivos específicos en cualquier procesos de aprendizaje de una lengua extranjera que busca fomentar la comunicación verbal. Esto implica otras habilidades donde destacamos dos: aprender a memorizar y aprender a crear.
Aprender a memorizar es una herramienta fundamental en cualquier proceso de aprendizaje. Para obtener los mejores resultados, hay que buscar la manera que la memorización se muestre de manera lúdica y estimulante, en vez de tediosa. Esto se puede conseguir mediante el uso de pequeños poemas, rimas o canciones. No debemos olvidar tampoco que es fundamental memorizar también la pronunciación de las nuevas palabras como de la gramática.
El papel del profesor consistirá en ser un guía que proporciones ayudas visuales y orales, así como técnicas para mejorar la memorización.
Aprender a crear puede sonar como el antídoto de aprender a memorizar. La creatividad en el lenguaje ya aparece en los primeros estadios de la adquisición de la lengua materna, cuando el niño crea sus propios mensajes y no produce mensajes únicamente por repetición. Con el aprendizaje de una lengua extranjera ocurre exactamente lo mismo, los alumnos pueden crear sus propios mensajes sin necesidad de haberlos escuchado antes, pero siempre respetando las reglas lingüísticas que permiten que esa mensaje sea comprensible.
Al fin y al cabo, enseñar es favorecer el descubrimiento, no mostrar conocimiento.
Culturalmente
Aprendiendo a descubrir otra cultura
El segundo anillo que nos encontramos anteriormente, rodeando a la comunicación hace referencia a descubrir una nueva cultura, consiguiéndose mediante actividades que fomentan el desarrollo de la comunicación en inglés. El conocimiento de otra cultura nos permite una amplitud de miras a la hora de comprender y aceptar a los otros, además de una visión más global del mundo.
Aprender a hablar, o escuchar son maneras efectivas de descubrir otra cultura, por ejemplo, frases sencillas como Yes, please, Can I have a glass of water? nos permiten conocer un poco mejor las bases en las relaciones sociales británicas. Otros aspectos como el modo de vida, la gente o los lugares pueden ser presentados mediante ilustraciones, posters, los libros de texto, audiciones y vídeos.. Todas las estrategias usadas para la comunicación, como observar, reflejar, comparar o memorizar, pueden ser aplicables perfectamente para establecer las diferencias que existen con otra cultura. Al igual que hemos citado en el apartado anterior, un aprendizaje más efectivo es aquel que se consigue mediante descubrimiento, y no simplemente mediante la exposición del profesor. El papel de éste es el de fomentar y ayudar en el descubrimiento de estos aspectos culturales y en que se diferencian del día a día de los alumnos.
Lingüísticamente
Aprendiendo a pensar sobre el lenguaje
El tercer anillo exterior en el diagrama dado anteriormente señala “Aprendiendo a analizar el lenguaje”, ya que dicho análisis ayuda en la adquisición de las habilidades y el conocimiento necesario para comunicarse. Es posible pensar que los niños, a estas edades, no tienen la madurez suficiente como para poder realizar este análisis, pero varios estudios han demostrado lo contrario.
Cuando se habla de analizar el lenguaje, no se proponen añadir más actividades a las dadas, sino fomentar habilidades como la observación y la comparación, tan validas a la hora de adquirir un leguaje como la imitación, la repetición o la adquisición de hábitos para mejorar la escucha o la pronunciación.
Posiblemente, la mejor manera para estimular dicho análisis en los niños sea mediante el lenguaje escrito, ya que permite una mejor reflexión.
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