Hoy vamos a dejar de lado las nuevas tecnologías y los fuegos artificiales. Volvamos a las trincheras educativas, la pizarra normal y corriente, apaguemos los enchufes y encendamos los cerebros.

Cuando tenga un par de años libres, después de pasar las oposiciones, retomar mi licenciatura en matemáticas, tener mas descendencia y demás, llegará el momento que me siente y ponga en orden unas cuantas ideas que tengo sobre las matemáticas, su significado y su docencia.

La idea principal se centra en lo que yo considero que es la utilidad primigenia y básica de las matemáticas. Esto es, la comparación. La comparación de realidades o magnitudes, pero al fin y al cabo, comparación, establecer relaciones entre uno y varios aspectos. De hecho, los primeros indicios de cálculo matemático encontrados en el hombre son unas muescas en hueso, distintas cantidades en cada lado. No se sabe realmente que contaban, tal vez el número de recolecciones en una temporada u otra, o los hombres capaces de luchar y los del enemigo. Pero la esencia es que compara dos magnitudes.

Contar, por el hecho de contar, no tiene significado, tres árboles, cuatro lápices, menos setenta y ocho elevado a la raiz de i. Estos datos aislados tienen escasísimo valor, incluso dando un contexto “el parque tiene tres árboles”, que sean tres ¿Qué información nos dá? Nada, información totalmente superflua e irrelevante. Pero si pensamos en el tamaño que puede tener un parque con tres árboles (muchos o pocos), si lo comparamos con los parques conocidos anteriormente o concretamos cómo es, es decir, lo diferenciamos de otros por el número de árboles, ahí es cuando “tres árboles” tiene significado pleno.

Las operaciones, listas interminables de malditos números con símbolos extraños en medio +, -, x, / ¿Qué es importante en tres mas dos? ¿Que automáticamente digamos “CINCO”? ¿No le estamos dando demasiada importancia al signo y estamos dejando de lado totalmente el significado? Cinco no es nada, es una palabra que viene a la cabeza directamente cuando oímos o leemos tres mas dos. Cinco sólo tiene sentido cuando lo comparamos con cuatro o con seis, o con noventa y nueve ¿Por qué son tan importantes las “cuatro” operaciones? ¿Será porque estamos comparando números? ¿Que sumando conseguimos cantidades mas grandes que sus elementos originales? ¿Que restando tenemos cantidades mas pequeñas que al principio?

Existe lo que llamo la tiranía del número en las clases. Tengo la sensación de que dependemos demasiado del 1, 2, 3, nos dejamos llevar por las operaciones y problemas de tipo tengo tres caramelos y me como uno, ¿cuantos me quedan? y nos olvidamos de los principios de las matemáticas, de su uso, de su lógica y de lo mas importante, de su disfrute.