Cómo los niños aprenden una lengua
Adquisición de la lengua materna
Al hablar del desarrollo del lenguaje en los niños, los expertos prefieren el término adquisición de la lengua materna en vez del término aprendizaje, ya que entienden adquisición como un fenómeno natural, y no un proceso resultado de una enseñanza sistemática al que se refiere el término aprendizaje.
La adquisición de la lengua materna comienza prácticamente desde que el niño nace con sus primeros llantos y balbuceos. A la edad de 4 años, tendrá ya asentada las bases esenciales de la lengua de su entorno.
El don, o la capacidad para la comunicación oral está presente en todo ser humano, a excepción de aquellos que sufren algún tipo particular de discapacidad congénita. Este hecho también corrobora la idea de que a la hora de adquirir, no hay lenguas más difíciles que otras: para que se de una adquisición satisfactoria es necesario un entorno favorable para ello, en especial en el ámbito familiar.
Las etapas principales en la adquisición del lenguaje son tres:
- Etapa prelingüística: Desde el nacimiento hasta los ocho meses. Los niños oyen y producen ruidos y sonidos no simbólicos.
- Primera palabra: Alrededor de los 11 meses, donde existe un sonido que simboliza algo para el niño.
- Durante el segundo año: Aparecen en el niño aspectos genuinamente comunicativos
No es un proceso basado meramente en la imitación de los sonidos producidos por los adultos, ya que los bebés crean sonidos y los verifican según la reacción que produce en su entorno.
- Entre los 18 meses y los dos años: Comienzo de la adquisición construcciones sintácticas simples, pueden ser de dos palabras: Mama no, perro guapo.
- Entre los 3 y los 4 años: Etapa de gran creatividad y facilidad a la hora de discriminar sonidos e imitarlos. Aunque el proceso de la adquisición de la lengua materna no ha finalizado, ya se han asentado las bases más importantes de este proceso. Los sistemas gramaticales están mucho mas cerca de la norma de los adultos que les rodean, siendo el papel de estos el de guías en la adquisición y principales agentes motivadores.
La escuela: empiezan a desarrollarse otras formas de comunicación, como la lengua escrita.
Bilingüismo y multilingüismo
El hecho de que los niños pequeños puedan adquirir naturalmente una lengua desde una edad muy temprana, sugiere que se podría aprovechar esta ventaja para aprender dos o tres lenguas al mismo tiempo. De hecho, así ocurre en muchas circunstancias, donde el padre y la madre hablan idiomas diferente, o las familias hablan en una lengua diferente al entorno socio-cultural.
Desde un punto de vista meramente científico -fonético, articulatorio, neurológico o biológico- el bilingüismo es posible siempre que el contacto con las diversas lenguas se haga de una manera natural. Pero hay que tener en cuenta diferencias bilingüismo y equolingüísmo, ya que dependiendo de las circunstancias, una lengua siempre va a ser predominante sobre la otra.
Existe el miedo de que un niño que crezca en un entorno bilingüe tenga efectos nocivos en su desarrollo, pero está probado por cientos de estudios que, cuando las familias procuran que el contacto con las diversas lenguas se haga de manera natural, no hay ningún problema.
En términos de educación reglada, y si no existen las condiciones como una familia multilingüe o la co-existencia de varias lenguas oficiales en el entorno, el bilingüismo en sentido estricto, no se puede alcanzar en las aulas por razones de tiempo, número de alumnos, otras asignaturas. En cambio, lo que es llamado “educación bilingüe”, basado en un incremento del número de horas dedicadas a la lengua extranjera, ya sea como asignatura propia u otras asignaturas impartidas en dicha lengua extranjera, si lleva dando buenos resultados en países como Francia, Holanda, Alemania o los países escandinavos desde los años 70.
Aprendiendo lenguas extranjeras en el colegio
La realidad que nos encontramos en la mayoría de las clases de inglés no es la más propicia para una buena adquisición de una segunda lengua: un profesor delante de un número variable de alumnos y con unas cuantas horas a la semana. No es un entorno natural, más allá de la intrínseca de un colegio, donde se pueda producir dicha adquisición. Las opiniones más extremas reclaman que cualquier intento para el conocimiento de una segunda lengua bajo estas circunstancias, es imposible. Afortunadamente, esta posición no es acertada, ya que un profesor, incluso bajo estas circunstancias, si puede fomentar la buscada adquisición.
Una de las lecciones más importantes que podemos extraer del proceso de adquisición de la lengua materna es que el niño encuentra un gran placer en este proceso porque sacia su necesidad de comunicación con la gente y el mundo que le rodea. El problema al aprender una segunda lengua es que esta necesidad de comunicación ya está realizada con la legua materna. Es difícil para muchos alumnos tener que volver al estado de no saber comunicarse y aprender de nuevo, aunque sea en otra lengua. Por tanto, una de las principales preocupaciones del profesor es buscar varias maneras para motivar en sus alumnos ese apetito por aprender. El aprendizaje no puede llegar a una genuina adquisición si no hay un elemento de placer.
La motivación es un elemento fundamental en este proceso, tanto a los alumnos que participan y se esfuerzan activamente como aquellos que por varias razones, se quedan detrás, o su timidez les supone un obstáculo a la hora de participar en el aula. El profesor tiene que mantener un equilibrio a la hora de motivar a los alumnos, no corregirles sistemáticamente cada palabra que dicen pero impidiendo fallos o errores reiterados, tampoco forzar en exceso a aquellos que no participan más en la clase hasta que no estén lo suficientemente preparados…
En esta lista, se describe los elementos principales del interés de los alumnos a la hora de aprender una lengua extranjera:
Deseo natural por la comunicación, aún presente después de haber adquirido la lengua materna.
Placer por jugar con un nuevo código:
- Desde una perspectiva fonológica -nuevos sonidos, ritmos, entonaciones.
- Desde una perspectiva léxico-semántica: uso de nuevas palabras diferentes.
- Desde una perspectiva sintáctica.
Satisfacción por aprender y comprender:
- Los significados.
- Las nuevas funciones del lenguaje.
- Placer por conocer aspectos culturales contenidos en la lengua extranjera:
- Canciones, nanas, rimas, historias cortas…
Los métodos de enseñanza están en constante evolución pero no se puede decir que se haya encontrado uno que sea el mejor y válido en cualquier circunstancia. Es responsabilidad del profesor descubrir cual es la manera que mejor funciona con sus propios alumnos. Una lengua extranjera no se puede aprender únicamente por imitación y repetición mecánica, pero es necesario ciertas fases de repetición e imitación. Tampoco aprendiendo exclusivamente como se ordenan las palabras y como funcionan, pero si se necesita reflexión y aprendizaje de los conocimientos teóricos. Aunque la lengua se base en un alternancia entre escuchar y comprender o producir y expresar mensajes orales, no se puede forzar a los alumnos a hablar constantemente sin pararse a pensar si existe una comprensión real, tanto de los mensajes en sí como en la intencionalidad. Es necesario un equilibrio entre las fases de una adquisición semi-natural con fases de reflexión sobre la lengua.
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